martes, 7 de marzo de 2017



Impuesto de ajuste en frontera, solo trae nuevos vacíos.





Con la reforma tributaria planteada por los representantes republicanos Paul Ryan y Kevin Brady, se crea una distinción tan marcada entre los gastos deducibles y no deducibles de las empresas, lo que crea nuevos vacíos legales, afirmó el analista de Bloomberg, Tyler Cowen.

Los representantes republicanos Paul Ryan y Kevin Brady están promoviendo, como parte de la reforma del impuesto de sociedades, lo que ahora se denomina “impuesto de ajuste en la frontera”. Este complejo plan requeriría una extensa columna solo para explicarlo en su totalidad pero, en los términos más simples, se lo puede pensar como el pasaje a una estructura de impuesto al valor agregado con subsidios a la inversión empresarial incorporados. Conforme a una característica del impuesto en parte pasada por alto, las compañías ya no podrían deducir los costos de publicidad, intereses, alquileres y beneficios para los empleados de su pago de impuestos. Esto es una fórmula segura para la evasión impositiva y una mayor politización de las relaciones entre el gobierno y las empresas.


Para comprender cabalmente estos problemas, advierta usted que, de acuerdo con las versiones de esta reforma tributaria que hay en circulación, una compañía puede seguir deduciendo sus costos de adquisición de activos y de inventario. De modo que, para mencionar uno de los posibles problemas, si una empresa adquiere un edificio, puede deducir ese gasto, pero no si alquila un edificio similar. El resultado es que el mercado de alquileres se vería muy perjudicado. Algunas compañías levantarían sus propios edificios pero otras podrían celebrar acuerdos temporales de “recompra” para ser propietarias de su espacio (“adquisición de activos”) en lugar de alquilarlo. Este es solo un ejemplo de los grandes resquicios legales que el nuevo código tributario podría crear.



No hay una única versión aprobada de cómo funcionaría un impuesto de ajuste en la frontera, por lo que quizá ese resquicio legal no se aplique a la versión preferida por usted. Pero el planteamiento general es el siguiente: al crear una distinción tan marcada entre los gastos deducibles y no deducibles de las empresas, son enormes las oportunidades para sacar partido de la distinta forma en que se tratan las transacciones a los fines impositivos y para presionar con respecto a la categoría impositiva. La sospecha es que la mayoría de los gastos de las empresas, de un modo u otro, podrían convertirse en formas que permitieran su inmediato y total traspaso a gastos deducibles.

Bibliografías.
http://www.elfinanciero.com.mx/

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